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La mariposa, ¿una oruga que siempre soñó con volar? o ¿una mariposa que se cansó de arrastrar?

Bienvenido a esta nota un tanto pobre de datos científicos, pero con un mensaje de fondo que, espero, te pueda inspirar a saber cuándo es el momento perfecto para dar el salto para emprender tu negocio propio.

proceso evolutivo mariposa¿Alguna vez has visto qué sucede cuando ayudas a una oruga en su proceso de transformación para que se convierta mariposa más rápido?

Bueno, si no lo has visto me imagino que al menos sospechas qué pasa con ellas… sí, se mueren, no llegan a volar. Me gusta pensar que no estaban listas para hacerlo, pero como ellas no son fatiguillas como nosotros los humanos, ellas viven su proceso y sin afanarse mucho, comienzan a volar.

Este fenómeno me recordó a mí mismo y también a algunos clientes que, en su momento, me buscaron con la idea de ser mariposas o, mejor dicho, ser empresarios sin haber experimentado los pasos previos que te convierten en empresario, no como objetivo, sino como un resultado orgánico de trabajo, esfuerzo y talentos, mezclados en un constante ajuste de mejora.

Mi objetivo durante mucho tiempo fue ser empresario, tener tiempo para mi solito, tener muchos empleados, jugar Play Station en mi sala de reunión.

¿Cuál fue el resultado? Que al mercado no le interesaba lo que yo quería y, por ende, muchos de mis emprendimientos fallaron. Vi algunos casos similares en personas que me buscaron queriendo dejar sus trabajos para comenzar un emprendimiento. Su objetivo: ser independientes.

Algunos abogados venían con ideas de emprender un restaurante, por ejemplo, buscando ser mariposas libres. El resultado, al poco tiempo y luego de haber invertido todos sus ahorros en un negocio que desconocían es que se topaban con la dura realidad de que las lechugas se oxidan si las cortas, pero claro, son cosas que toman tiempo, dedicación y muchas lechugas liquichiris para descubrirlo.

Las orugas no pasan de ser orugas a ser mariposas porque desarrollaron un plan de negocios a la perfección o porque contrataron a una agencia creativa para que les cree la super marca acerca de cómo ser una mariposa para Millennials, las orugas no hablan con otras orugas y les ruegan que cuando vayan a lanzarse como mariposas las apoyen cambiando todas sus fotos de perfil de Facebook para hacer viral su transformación a mariposa.

proceso_evolutivo_mariposa

La oruga no planifica un vuelo perfecto con un gran lanzamiento, simplemente sigue siendo la mejor versión de oruga que ésta pueda ser y vive cada fase y cada pequeño cambio sin resistirse o escapar de él.

La oruga simplemente siente que está en lo correcto, siente el momento indicado para dejar de alimentarse de la planta que le dio de comer durante mucho tiempo, porque se comienza a sentir incómoda en un espacio cada vez más estrecho.

Ha llegado el momento de renunciar a ser oruga, no porque sueñe con el título de mariposa o porque se cansó del bulling de las otras orugas, simplemente la inercia de la evolución, de la vida, la llaman a volar.

No sé cuándo es el momento indicado para renunciar a un trabajo o emprender un nuevo negocio, también sé que no existe un momento perfecto para hacerlo y no me atrevería a dar un consejo a nadie porque todos tenemos nuestro propio proceso.

Lo que sí siento es que un buen síntoma de hacerlo, es cuando comienzas a sentirte incómodo donde estás, cuando tu capullo comienza a quedar más y más pequeño, ya tomaste todo lo que podías tomar de la planta de la vida, de tu ex jefe, de tus experiencias, ha llegado el momento de emprender vuelo, de abrir tu escuela porque amas la educación, porque te cansaste del sistema educativo actual y porque muchas personas te lo piden.

Llegó el momento de renunciar cuando te sientes sofocado y sientes en el fondo de tu corazón que hay algo más detrás de tu confortable capullo.

Este animal no es una oruga que sueña con volar, ni tampoco es una mariposa que siempre busco dejar de arrastrarse, somos nosotros los humanos que le pusimos dos nombres diferentes a este animal que no sabe separarse, este animal que simplemente es una incoherencia para nuestra mente acostumbrada a vernos o como empleados o empresarios.

Me gusta pensar que podemos ser como ellas, un organismo en cambio continuo que cuando deja de aferrarse a títulos o roles, emprende cada día, hasta que un buen día por la inercia de la vida comienza a volar.

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