Etiquetas: Conexion emocional


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 Todo comenzó hace 6 meses con el programa experimental “Porque rayos vengo a Twiiti”, probamos ver que pasaba si dejábamos los viernes libres para descubrir porque "rayos" vamos todos los días a Twiiti.

La idea del programa era que ese día lo ocupemos en nuestras vidas personales y en nuestros hobbies, dejando de lado el “trabajo” y comenzando a  hacer un poco más de lo que verdaderamente disfrutamos.

Los resultados de este experimento fueron sorprendentes: la productividad se incremento más de un 30%, nuestras “ventas” se incrementaron por encima el 25%, la rotación de clientes bajo a 0.

El motivo: la gente comenzó a disfrutar más de su vida, comenzó a ser más libre y a asumir más responsabilidades sobre su administración de tiempo, trabajábamos en teoría hasta las 17:30 pero la gente se quedaba hasta pasadas las 20:00 si era necesario, la evaluación de nuestros clientes acerca de nuestro trabajo nos muestra una satisfacción de 4,6/5.

Comenzamos a descubrir que cuanto menos nos dicen como hacer las cosas, más creativos nos ponemos para lograr los objetivos, entonces nos preguntamos: ¿Qué pasa si eliminamos todos los “como” hacer el trabajo y simplemente dejamos los objetivos? en otras palabras... ¿qué pasaría si en nuestro trabajo la única manera de evaluarnos fuera en base a nuestros resultados?

 Si elimino el cumplimiento de horario, el cumplimiento de estar en la oficina... ¿qué es lo único que me queda como empleado? ¡Cumplir mis objetivos!

 En busca de iniciar este nuevo experimento, la semana pasada renunciamos  oficialmente a la rutina y monotonía de las reglas y controles sin sentido, eliminando los horarios de trabajo y la presencia física en nuestras oficinas. ¿El objetivo?

 

"Ser libres para que el espíritu creativo se manifieste a través de cada uno de nosotros"

 

Así que en busca de marcar un hito memorable para esta decisión poco “empresarial” y poco “rentable”, nos lanzamos una semana entera a “trabajar” desde Samaipata, comimos riquísimo, el internet respondió de maravilla al igual que nuestra telefonía IP, nos llevamos nuestras computadoras portátiles y las no tan portátiles.

El lobby y restaurante del Hotel El Pueblito, se convirtieron en la ofis, la capilla en nuestro templo sagrado para capacitaciones y charlas, el mirador nuestra sala de reuniones , el icónico columpio del pueblito y otros rincones, se volvieron nuestros cubículos de conexión.

 


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"Iniciábamos el día con caminatas por la montaña, luego trabajábamos para nuestros clientes y por las tardes teníamos capacitaciones, una que otra terapia, bailamos a ciegas, visitámos el vientre de nuestras madres, volvimos a nuestra era salvaje, nos caímos, nos levantamos, nos tomamos de la mano, sin prejuicios ni temores, lloramos y reímos, brindamos por la vida y por la muerte, por nuestros miedos y nuestros sueños."

 Este experimento en busca de destrabar nuestra creatividad, destrabo nuestros corazones, destapamos las heridas que ocultamos tanto, descubriendo que en ellas habita nuestra autenticidad mas pura, ahí donde unimos nuestros miedos, nuestros sueños nuestros traumas y nuestras habilidades, descubrimos que cuando mezclamos todos esos ingredientes brota nuestra creación mas pura y única, destapamos nuestro creador interno.

 

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Este viaje marco el inicio de un nuevo ciclo en Twiiti, un ciclo sin visión a corto o largo plazo, un ciclo donde decidimos divertirnos, volar por la vida dejando salir el espíritu creativo, esta vida es demasiado corta para venir a “trabajar”, nosotros renunciamos al trabajo y decidimos ser libres a través de Twiiti.

Hay algo que es importante aclarar, ser libre no es para cualquiera, ser libre da miedo porque te vuelves el único responsable de tus acciones, vivimos en una cultura donde siempre nos han dicho como hacer las cosas y si se salen mal, es por culpa de quien me instruyo a hacerlas.

Ser libre da miedo porque nos vemos vulnerables, solitarios, nos encontramos con nosotros mismos, con la administración de nuestro tiempo en nuestras manos, con la decisión de si me levanto de la cama o sigo durmiendo, termino mi tarea ahora o la dejo para mañana.

Nos da miedo porque la libertad supera los límites de la mente y cuando eso sucede, en ese preciso instante donde dejamos de hacer las cosas sin sentido y le damos sentido a nuestras acciones, nos conectamos y comenzamos a volar. La libertad no es para cualquiera.

 

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Gracias Walter, Julio, Nico, Natu, Juan Carlos, Hilbert y Karina, por convertirse en nuestros mentores, asesores y testigos de la Revolución de la Conexión que hoy vivimos en Twiiti.

 

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